Un hambre muy liante
En una reunión de la sabana africana, un mono de unos 60 años empezó a contar una historia que le paso hace 50 años, que con sus mismas palabras dice así:
Una vez yo vi un plátano, que parecía el plátano más perfecto de mi vida. Cuando fui a cogerlo empezó a correr para que no me lo comiera. Después de estar siguiendo al plátano durante tres horas, el se paro para poder meterse en un laberinto que nunca había visto y entonces yo también me metí, al perder al plátano me di la vuelta y ya no se veía la entrada y mucho menos la salida. Entonces gire a la izquierda y me encontré con una jirafa que tenia la pierna herida, al acercarme a ella me dijo una advertencia en forma de poema, que dice así:
-Mi pata esta herida por hacer trampa para salir de aquí el mismo día.
Más tarde estuve pensando que no debería hacer trampas, y entonces seguí caminando. Al girar a la derecha me encontré con un cartel que ponía “no hay salida, de la vuelta” yo muy extrañado me di la vuelta y me fui por el camino de la izquierda, donde había una puerta sin cerradura y una llave colgando de un hilo muy fino. No sabía qué hacer y por eso me acorde de lo que me dijo la jirafa y solo cogí la llave. Al coger la llave el hilo se rompió y se abrió un pasadizo secreto por donde pase tranquilamente. Pero de golpe me pegue un susto muy grande porque salió un león con mucha hambre. El león me dijo otra advertencia en forma de poema, que dice así:
-Con calma te lo puedes tomar, porque por la noche es el único rato que te dejan saltar.
Yo estaba muy preocupado y muy pensativo, y lo peor de todo es que no sabía si me quedaría toda la vida en ese laberinto o sólo seria por un tiempo. Pero ya me daba igual todo, porque ni siquiera sabía para que serbia la llave, y justo en ese momento vi pasar al plátano corriendo con un candado y empecé a correr yo también. Al llegar a la esquina el plátano ya no estaba pero se me ocurrió una idea, entonces la puse en práctica y puse la llave en una de las paredes del laberinto, la cual se levanto hacia arriba destapando a un flamenco en una jaula, y por tercera me dijeron otra advertencia en forma de poema, que dice así:
-A la salida llegaras pero muchas trampas te pondrán.
Habían pasado muchas horas y se hizo de noche, yo seguía caminando cuando de repente aparecieron unas sandalias con muelles para poder saltar, me las puse muy contento, y al pegar el primer salto vi la salida, a la cual me fui saltando. Al llegar unas hienas se me acercaron y me preguntaron una pregunta para salir, que dice así:
-¿Ayer fue el cumpleaños de alguien de tu familia de quien fue?
Yo respondí:
-Fue el cumpleaños de mi abuela Paquita
De repente se abrió la puerta pero no se veía nada porque afuera del laberinto hacia mucha luz. Al pasar la puerta me desperté en una playa tropical, y mi teoría fue que se me cayó un coco a la cabeza y me desmaye.